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Cierra los ojos - Capítulo Piloto

Aquella tarde era una como cualquier otra, el reloj marcaba las tres de la tarde menos algunos minutos mientras Ámber salía de la universidad a toda prisa, había quedado de pasar por Erín esa tarde para llevarla a un bar café, era una tarde especial, su amiga ya le había comentado un poco de lo divertido que podía ser estar ahí y esperaba llevarse bien con las chicas que se reunían con su amiga. Entró en su coche gris plata, encendió el aire acondicionado y el reproductor de discos compactos en que se reproducía stereoman, una canción de un desaparecido grupo llamado Ellegarden que le traía recuerdos y la hacía levantar el rostro aún a sabiendas de que esa depresión ya había durado demasiado tiempo. El celular sonó con un tono suave al principio y luego rápido y violento de una de sus canciones favoritas, se apresuró a rebuscarlo en su mochila mientras conducía por una calle poco transitada.

¡Hey! Ya voy a casa y no, no me he olvidado de la cita de esta tarde, no te preocupes, estaré tocando a la puerta de tu casa antes de que el sol haya bajado. Respondió rápidamente para no darle a Erín la oportunidad de reprenderle.

Excelente, me da mucho gusto que recuerdes tus compromisos pero te tengo que decir algo. Habló la voz pausada y sobreactuadamente aniñada de Erín desde el altavoz del teléfono celular.

¿Ah? ¿Qué es?

Quiero que te vistas como todo un personaje, a las chicas les gusta el takarazuka(1) y el yaoi (2), yo, bueno, iré de traje, como todo un chico, ya sabes. Piensa en lo que te pondrás, debes recortar tu cabello o ponerte un sombrero o una gorra, ¿Entiendes lo que quiero decir?

A la perfección, no te preocupes, haré mi mejor actuación. Te veré por la tarde. Se despidieron y Erín colgó el teléfono, ahora Ámber tenía un gran problema, no sabía qué se pondría para asistir al bar café, había pensado que unos jeans y una blusa azul celeste la harían lucir un poco más femenina pero luego de esa advertencia de entrar a la improvisación ya no estaba tan segura de qué hacer.

Al entrar en su casa saludó a su madre quien se encontraba preparando la comida, sin más entró en su habitación y comenzó a sacar su ropa de los cajones tratando de encontrar algo para ponerse por la tarde, apenas alcanzaba el metro sesenta así que no contaba con su estatura para parecer más un chico. Se miró al espejo un momento observando cómo su cabello castaño caía distraídamente por debajo de los hombros con una ligera melena al frente, necesitaría una gorra, eso era definitivo, pero estar en un lugar cerrado y llevar gorra es de mala educación, se decía, aunque sabía que al final sería eso o cortar su cabello y definitivamente no estaba dispuesta a hacer eso, tenía que cumplir una apuesta con una prima lejana que consistía en ver quién no podía soportar el cabello largo y tenía que cortarlo, no era que le gustara mucho pero ya había aceptado, de hecho comenzaba a parecerle divertido después de todo ya lo había hecho antes, quizá esa contradicción se debía a la anticipación que sentía. Pasó su mirada por su cintura oculta bajo la playera a rayas cafés, al menos podría ocultar cintura y caderas bajo ropa levemente holgada, y sus pechos, ni hablar, sería muy sencillo. Se acercó más al espejo e inspeccionó su rostro, sus ojos almendrados parecían los de una niña aunque debía aceptar que le gustaban mucho porque sabía que eran cálidos pero no le ayudaban mucho en la interpretación, tampoco su nariz y su boca en perfecta proporción femenina, se olvidaría del maquillaje, a cara lavada a lo mejor lograba parecer un jovencito.

Había llegado tarde, como siempre, a recoger a Erín, y esta ya le había reprendido pero inmediatamente había cambiado sus sermones por una larga lista de adjetivos agradables hacia Ámber al verla bajar del coche con unas zapatillas deportivas negras a punto de desarmarse, jeans y camisa a cuadros, su cabello prolijamente oculto bajo una gorra roja que ponía “SWAT” en la parte frontal, no podía negarlo, parecía todo un chico, algo provinciano pero un chico al fin, aún cuando su cabello era largo no lo parecía, había sabido perfectamente cómo arreglarlo, era evidente para Erín que se había apretado los pechos con vendajes para que no se notara, no es que tuviera mucho qué presumir así que no era un gran problema.

Te quedó muy bien.

Gracias, me ha tomado algo de tiempo poner las cosas en su lugar. Se sonrió. Tú también luces muy bien.

Pura palabrería, luzco igual que siempre. Erín se pasó la mano por los oscuros cabellos cortos. Como había dicho antes iba vestida con un traje masculino que la hacía parecer un joven administrador con corbata y todo, a Ámber siempre le había parecido que era demasiado masculina para ser una jovencita de sólo dieciocho años y mucho más madura de lo que cualquiera a esa edad, cuando debía serlo, no podía negar que se había sentido atraída por ella cuando la conoció en una reunión de amigos, aún ahora le parecía demasiado atractiva y a veces se preguntaba si después de aquella relación con su mejor amiga de la preparatoria su siguiente relación sería también con una chica ya que, aún a sus casi veinte años, parecía que los chicos o le tenían alergia o aversión.

El bar café resultó ser uno pequeño llamado Jazz Black and White donde se daban cita diferentes artistas, desde pintores hasta músicos pasando por los actores, todos independientes dispuestos a tomarse un descanso y aceptar cualquier invitación a realizar improvisaciones. El lugar estaba en una esquina, pintado de blanco con enrejados negros que simulaban pautas con notas musicales al azar, la puerta doble siempre abierta al igual que las ventanas de madera barnizada, todas con la clave de sol grabada con un estilo que daba la impresión de ser más casero que profesional. Las mesas eran todas circulares, pequeñas y de hierro negro con dos manteles, uno blanco y uno de algún elegante pero desenfadado color oscuro, Ámber observó algunos en verde, tinto y morado, había también un pequeño escenario que no medía más de tres metros por, quizá, uno y medio, tenía una tira de luces alrededor como esas pequeñas luces que ponen en las escaleras de las salas de cine. La tenue iluminación era provista por unos hermosos candelabros de hierro forjado en negro con focos de bajo voltaje que se distribuían por el lugar proveyendo un ambiente hogareño.

Inmediatamente Erín saludó con una sonrisa a un chico de cabello corto que alzaba la mano desde una mesa en el interior, tomó la mano de Ámber y la dirigió entre las mesas, la joven universitaria observó las paredes blancas del lugar las cuales tenían dibujos de pautas y notas musicales en algunos sitios y en otros estaban adornadas con pinturas baratas imitación de diferentes estilos artísticos. Al acercarse vio que el joven iba vestido completamente de negro, y le extendía la mano a Erín para saludarle afectuosamente como viejos amigos que no se ven hace tiempo e inmediatamente saludó a la propia Ámber de la misma manera.

Así que este es el amigo que traerías, es un placer conocerle al fin. Mi nombre es Daniel. Habló seductoramente con un acento argentino ligeramente desgastado.

Un placer… Habló la joven sintiéndose ligeramente intimidada, cosa que no pasó desapercibida por Daniel quien inmediatamente se rió y relajó la voz hasta hacerla femenina.

Tranquila, en realidad me llamo Daniela Bua, pero esta noche es de yaoi así que tomo mi personaje muy en serio.

Ya lo veo. se relajó y sonrió con tranquilidad.

Tomaron asiento y rápidamente Daniela volvió a su papel de chico, entonces Ámber pudo ver que, como hombre, era muy atractivo, con su cabello corto y esa voz que, aunque no era del todo grave, tenía que aceptar que era bastante masculina y agradable. Daniela pidió otro Martini mientras Erín se limitó a un té helado, Ámber, por su parte, se quedó con un tradicional café americano y adoptó la postura de un chico de provincia pero con modales que harían palidecer a un instructor de etiqueta. Daniela se dobló las mangas de la camisa de seda negra y adoptó la postura de un hombre de negocios que discute sobre política. Erín le explicó a Ámber que había conocido a Daniela en ese mismo lugar y que desde entonces habían interpretado historias de takarazuka yaoi por pura diversión.

Su apellido es poco común, al menos no lo había escuchado antes.

Gracias, es de origen italiano, en mi tierra hay muchos italianos que llegaron huyendo de las guerras, es por eso que tenemos esa clase de apellidos.

Luego de un par de horas de charlar de todo y de nada llegó un niño de no más de dieciocho o diecinueve con gorra igual que Ámber, era obvio que era una chica, ya se estaba acostumbrando a actuar como chico y a ver las cosas de otro modo, realmente era divertido y no dejaría pasar la oportunidad de juguetear un poco con el pequeñín recién llegado.

¡Ah! Maldito tráfico. Tomó asiento y gritó a la mesera que le llevara lo de siempre. Larga noche. Saludó finalmente.

Ya era hora, empezamos sin ti, supongo que no le molesta m’ijo Daniela le abrazo y le tiró la gorra dejando caer también su largo y lacio cabello negro. De bellas facciones femeninas pero con mucha fuerza en la mirada y la piel blanca la jovencita también jugaba con ellas y se notaba que no dejaba su papel pues la mesera se había sonreído al escuchar el grito momentos antes en lugar de molestarse.

¿Quién eres? La pregunta fue directo a Ámber y esta, en su papel de chico le lanzó una sonrisa seductora y una mirada para derretir.

Llámame Ran. Tomó la mano de la más joven y la besó.

Mi nombre es Remmy, gusto en conocerle.

Rápidamente Ámber encajó en el grupo observando la falsa cortesía con que se trataban Erín y Remmy, al parecer tenían en común a Daniela y de ahí en más no se soportaban pero pronto la argentina se disculpó para ir a encontrarse con alguien en otra mesa e invitó a la más joven del grupo a ir con ella mas Remmy prefirió quedarse a hacerle compañía a Ámber. El celular de Erín comenzó a sonar frenéticamente al tiempo que un hombre subía al escenario de poco más de veinte centímetros de altura para improvisar un blues con su saxofón así que la joven tuvo que salir del lugar para contestar la llamada, no pasaron ni dos minutos cuando varios músicos más se unieron al primero y transformaron el blues en un jam dinámico, rebosante de energía que impregnaba el aire fresco de la noche con cálidas ondas.

Qué lugar tan maravilloso. murmuró la joven universitaria.

Sí, es un buen lugar, y es tan libre… habló Remmy. Es por eso que nos gusta quedar aquí, no hay quién se queje de lo que hacemos, la música es genial y la mayoría de las personas no se meten contigo si tú no te metes con ellos.

¡Oye, Ran, me tengo que ir, Adam dice que mi padre llegó a casa y ya sabes cómo se ponen las cosas! Soltó Erín atropelladamente.

¿Te llevo?

No, quédate. Tomaré un taxi. Te llamaré mañana. Sin más salió del lugar dejando a su amiga muy preocupada.

Relájate, ya volverá… Dijo Remmy con desgana y se quitó la gorra. Ran, me gusta el helado, realmente me gusta mucho. Ámber supuso que la pequeña sólo quería distraerle pero aún así le invitó el helado y lo compartieron mientras hablaban de películas viejas y experiencias divertidas en los cines hasta que los padres de Ámber decidieron que ya era tarde para que su hija estuviera fuera de casa y le llamaron para que volviera.

Lo siento, no quiero irme pero si no lo hago tendré problemas…

Ah… no te preocupes, ve y haz lo que dicta la autoridad.

No quiero que te quedes sola…

Solo, corrigió Remmy sin darle importancia al asunto, aún sin la gorra mantenía al personaje. Iré a pegarme con Daniel, no te preocupes, ¿de acuerdo?

Está bien… Espero que nos veamos pronto.

Sí, yo también, y no esperes a que te inviten, ven por ti misma, siempre estamos aquí.

Gracias.



(1) Takarazuka es un tipo de teatro japonés donde todos los personajes, tanto masculinos como femeninos, son representados por mujeres, es, en cierto modo, lo opuesto al Kabuki. (N. de A.)

(2) El yaoi es un género, principalmente de animación e historieta japonesa, derivado del género para chicas llamado shojo. El yaoi trata principalmente relaciones amorosas entre dos hombres siendo un género fuerte que tiene su lado suave en el shounen ai, literalmente Amor de chicos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
o o siempre he dicho que tienes talento para este tipo de cosas amor
:3, me gusta mucho como narras las cosas, pero - - tus historias son para niñas ¬¬, pero esta bien amor, se que le gustara a todo el que la lea, TE AMO MUCHISIMO ^^
Anónimo ha dicho que…
Jejeje cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia ^^ ja ja me encantaría que x acá hubiese ese tipo de lugares para reunirse ^^
Como siempre me dejas con ganas de saber más, así que espero que actualices este mes xD (ya no digo q pronto xq sé q no se puede xD)
El personaje de Ámber me parece interesante y y sospecho que el de Remmy tendrá algo q ver con ella ^^
Me comienza a agradar Cierra los Ojos así que..go for the beer Boo!! x___x jajaja ntc, pero espero q sí actualices pronto ^^
Saluditos Bon!

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