"Llegué a casa y, como siempre, fui directamente a lavarme las manos. En el acto me encontré con que se había acabado el jabón líquido del botecito así que puse a buscar la botella grande para rellenarlo inmediatamente... No la encontré.
Entré al cuarto de baño con el firme propósito de tomar una pastilla de jabón neutro de las repisas. Me acerqué al apagador y presioné el botón un vez, dos veces, muchas veces hasta que comprendí que el foco del baño se había fundido otra puñetera vez en la semana..."
Estracto de los recuerdos de Amelia.
Cierra los ojos.
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