Ir al contenido principal

Tablón de anuncios - perdí mis notas

Veo que les han gustado las historias, no es que me dejen comentarios pero sí que me lo han dicho. Bueno, sólo vengo con un anuncio, resulta que ya pronto voy a estar escribiendo Cierra los ojos, me refiero a escribirlo en forma... Figurense que perdí el cuaderno donde estaba el capítulo primero y todos sketches de Amber que tenía, además de que era mi cuaderno de inglés y se fueron mis apuntes también... y mi diario... Así que si lo encuentran, les agradeceré que me lo regresen... Me pone triste no tenerlo...

Independientemente de eso, estoy ordenando todas las historias en una línea cronológica para que pronto la puedan tener por aquí y puedan también leer todas las historias en conjunto, ya saben que me encanta hacer mil cosas a la vez, así que esperen con paciencia.

También estoy escribiendo Die Leerzeile que es la segunda temporada de Twin Souls, para los que no lo conocen, ya pronto sabrán, prometo re-escribirla y publicarla para que la lean.

Mientras me dedicaré un poco a las notas de cada personaje, no estaría mal, ¿eh?

Comentarios

Entradas populares de este blog

1. Primer día

El pequeñísimo departamento estaba desolado cuando Amelia llegó por la noche. Aún con toda la austeridad con la que vivía, se sintió afortunada. Fue directo a la habitación, se sentó en la cama dejando de lado el bolso para marcar un número en su celular.  —¡Marian, me dieron el empleo! ¡Tenemos que festejarlo! —Habló entusiasmada. La chica del otro lado del teléfono le dijo algo que le cortó toda la emoción. —Oh... sí, entiendo. No, no te preocupes, ya será luego. —Sonrió un poco triste y colgó dejándose caer hacia atrás en la cama. Fue entonces que el silencio la hizo regresar a la realidad, esa realidad en la que se encontraba sola y miserable. Una lágrima solitaria rodó por su mejilla, y ella la dejó libre, no era necesario que se avergonzara, ni tenía que guardar apariencias. Ahí no había nadie. Se puso de pie y tomó su bolso para rebuscar en él su libreta que hacía las veces de agenda. Escribió lo que le hacía falta a ese lugar tan deprimente para poder com...

El Rey Blanco

Hubo una vez, hace mucho, mucho, mucho tiempo, en el corazón del plano, existía un gobernante que lo regía. Y nada ni nadie le era equiparable. Era el rey más justo, más bueno, más noble, más considerado para con sus súbditos... era el rey de los sueños de cualquiera. Cuidaba de su pueblo, los escuchaba, aliviaba sus penas y les proveía con lo que necesitaran. Pero un fatídico día vino la guerra amenazando a uno de los reinos hermanos. Los del Oeste, los azules, respondieron bravos pues su rey era pura voluntad. El buen soberano Blanco prestó su ayuda de inmediato también. Combatieron contra los enemigos que tenían un poderoso genio rojo. Pero los reyes de ambos ejércitos estaban reacios a dejarse vencer. La voluntad pura del rey del Oeste se enzarsó en una batalla cerrada contra el genio cuando este hirió al rey Blanco. Los ejércitos de ambos bandos lucharon encarnizadamente, destruyendo sus alrededores a cada estocada. El Rey Blanco cayó muy mal herido y creyendo que sería el fin, re...

2. Encuentros

Amelia se encontraba cuidando los controles durante El Taxímetro cuando en la cabina entró el más alto de los jóvenes y le ofreció un vaso de café. — Gracias pero me temo que no está permitido introducir líquidos a la cabina de controles. — Dijo tranquilamente volviendo a acomodarse los auriculares. —¡Tonterías! No puedes pasar el día entero sin beber nada. —La voz grave hizo que lo reconociera como la estrella de Radio UP, la voz de la que todas las chicas estaban enamoradas. —¿Eres Kuz? —Preguntó y al instante se sintió idiota. El muchacho le devolvió una sonrisa chueca. —Sí, así me llaman. —Lo siento, todos deben preguntarte lo mismo. Él hizo un ademán para quitarle importancia. —Considera el café, ¿quieres? Salió de la cabina dejándole el vaso. Amelia se sintió morir de vergüenza. Procuró continuar con su trabajo hasta que la curiosidad le ganó y abrió el vaso para revisarlo. Como sospechaba, era café con leche. Odiaba la leche. Al final del programa entró Mar...